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日志


8月20日

TOUR PRESA LOS HERREROS 2006

 
Video: PROMO PRESA LOS HERREROS 

TOUR  PRESA DE LOS HERREROS (Panuco, Concordia, Sin.)

 

 

En el verano del 2004, con los fuertes calores,  mitigados por  ráfagas de viento con olor a brisa marina que el Pacifico nos brinda a los que vivimos en  Mazatlán,  empezamos un grupo de amigos,  a hacer recorridos cortos, por los alrededores de la marina Mazatlán, en nuestras recién adquiridas cuatrimotos ó ATV´s; en poco  tiempo fue creciendo adictivamente  el gusto por estos vehículos  todo terreno,  la mayoría compartimos el gusto por las aventuras al aire libre, y sobre todo cuando se trata de superar algún obstáculo por muy extremo que parezca, el reto de superarlo siempre esta presente. Los recorridos cada vez se hacían mas largo y  con ellos, las experiencias en cada uno de estos paseos,  nos daban cada vez mas pericia y  preparación para  expediciones,  cada vez mas extremas y largas;  por lo  tanto, nos equipábamos cada vez más, de acuerdo a las posibilidades de cada quien, mientras tanto nuestros hijos  se divertían de lo lindo.

 

Tiempo después, con el fin de darle más organización, decidimos formar un club y ponerle un nombre,  así fue como nació la  “COMUNIDAD ATV´S  MAZATLAN”,  inicialmente quedo integrado por: Luís Núñez, Manuel Lizarraga, Roberto Laffon, Guillermo Valades, Víctor Ramírez, Carlos Gonzalez, Edgar Acosta, Sergio Cabrales, Cesar Campos, Adrián Rebollar, Moisés Lizarraga, Abel Burgueño y quien escribe este relato, también por supuesto,  los hijos de cada quien, quedando el club formado en el verano de 2005.

 

Cada jueves nos reuníamos en el patio de una antigua casona propiedad de uno de los integrantes del club,  que en su época debió de haber sido habitada por alguna familia  de abolengo de la aristocracia porteña de épocas pasadas, es en estas tertulias donde recordamos  anécdotas de los paseos, y organizamos los siguientes,  debajo de un árbol de mango que en temporada de fruto tenemos que estar cuidándonos de un golpe en la cabeza, sentados alrededor de una fuente,  hablamos de política, de los hijos, y de componer el mundo;   que mejor pretexto para reunirnos con los amigos y sobre todo refrescarnos  de los  calores de nuestro puerto, con unas heladas cervezas “Pacifico”.

 

Fue  en una de estas reuniones donde surgió  la idea de  conmemorar el primer aniversario del club, con un paseo especial, las opiniones empezar a surgir, hasta que Memo Valades propuso hacer un recorrido y campamento en la presa “Los Herreros” en la sierra del municipio de Concordia. Todos nos quedamos en silencio, como analizando el posible recorrido, ese día todos nos fuimos a nuestras casas,  casi estoy seguro convencidos de llevar a cabo este paseo.

 

Este es un relato de esa adrenalinica travesía, que la “Comunidad ATV´s  Mazatlán”, realizo, algunas anécdotas y los retos que tuvimos que enfrentar en estos dos días, que duro el recorrido.

 

En las siguientes reuniones de cada jueves, se  fue organizando y repartiendo las comisiones  para dicho paseo, donde se decidió hacerlo para los días 28 y 29 de Octubre de 2006.

 

 

 

Una de las comisiones que me toco fue la de trazar la ruta, por lo que me di a la tarea de conseguir un mapa de los alrededores de Mazatlán, hacer una amplificación, estudiar y marcar lo que seria la ruta. Se fueron afinando los detalles y preparativos para la fecha acordada. Se mando hacer una camiseta conmemorativa del evento y números paras los participantes.

 

El sábado 28 de Octubre de 2006, no reunimos en el crucero de la ave. Clouthier y libramiento Colosio, y como en todos los viajes, siempre empiezan con un estado inquieto y confuso, este día no era la excepción,    la salida era rumbo al Conchi y  Miravalles y continuar ahora si por camino de terraceria hacia el poblado de Tecomate de Siqueros, sobre un terreno ondulado y recto con escasa curvas,  se puede transitar a buena velocidad, de ahí, seguimos por carretera hacia el norte hasta Cofradía, con el rugir de los motores de nuestras ATV´s, llamamos la atención de lo habitantes de los pueblos y el alboroto y admiración de los niños, que dejan sus quehaceres  para vernos pasar.

 

Continuamos  por la carretera que va rumbo al Recodo, al salir del pueblo  bajamos a la derecha,  por un camino de terraceria que va paralelo a un canal que nos conduce hasta la represa sobre el rió presidio que se encuentra en el pueblo de Siqueiros, aquí se nos presentaría el primer obstáculo, el cual fue superado no sin antes, mas de alguno de nuestros vehículos todo terreno, fuera arrastrado por la fuerte corriente del rió, para lo cual rápidamente nos organizamos para auxiliar a los compañeros en problemas y haciendo uso de las cuatrimotos mas potentes y equipadas con  winch y tracción 4x4, con eslingas y sogas, jalar a las motos que estuvieron a punto de  ser llevadas por la corriente, el ajetreo de la maniobra y la colaboración de todos, hizo este percance de lo mas divertido, que por lo pronto el comienzo de la diversión de esta aventura apenas comenzaba.

 

Después de haber cruzado todos, las risas y comentarios hicieron estos momentos de la mas amenos, aunado a la simpatía de nuestro amigo Cesar “El cero”, que  saco de entre sus pertenencias una peluca y se puso a hacer sus gracias, en buen plan, por supuesto, la foto del recuerdo y los comentarios del incidente se prolongo por un buen rato, mientras nos preparábamos cada quien,  secándonos  por la remojada que nos tuvimos que dar, para continuar con nuestra aventura. 

 

Cruzamos por el pueblo de Siqueiros,  con el rugir de los motores de nuestras motos, empiezan a salir de sus casas los niños y los adultos asomándose por las ventanas para ver pasar la caravana y de seguro comentar por los atuendos de cada quien, que venimos de otra galaxia por lo colorido de los trajes y cascos.

 

Continuamos por una carretera sobre un terreno recto y plano, a los lados vamos observando los diferentes cultivos de la zona, es una región muy fértil gracias a encontrarse a los márgenes  del Rió Presidio, así como también nos cuidamos del ganado que los rancheros del lugar trashuman a los potreros, vamos rumbo a El Roble.

 

 

 

 

 

 

Llegando  al pueblo de El Roble, desde la carretera divisamos la casona que en tiempos anteriores  fue un hacienda y nos recuerda la existencia de un pasado glorioso de la familia Haas,  cruzamos el pueblo a una velocidad lenta para no molestar ó alterar la tranquilidad del pueblo, cosa que no logramos conseguir, ya que el desfile y ruido de nuestras motos, hace que de pronto aparezcan los gritos y algarabía de los niños, preguntando que si es una carrera, el grupo estaba formado por 25 cuatrimotos.

 

Continuamos por un camino de terraceria con rumbo al El Verde, el terreno es propicio para transitar a cierta  velocidad, sobre un terreno ondulado y donde la vegetación es mayor y mas abundante, el clima se pone mas fresco,  entre cerros y hondonadas se siente una agradable temperatura,  la emoción y la sensación de libertad que la moto nos proporciona, hace que le demos caña al acelerador.

 

Después de cruzar el pueblo y cruzar el arroyo hacemos una primera parada a la sombra de una huerta de mangos para desayunar, hacer comentarios, estudiar la ruta planeada y la foto del recuerdo, por supuesto.

Salimos a la carretera que viene de Concordia y va hacia Tepuxtla,  aprovechamos una estación de gasolina para rellenar de combustible nuestras motos y dejar la reserva que cada quien lleva, seguimos rumbo al norte por la carretera, algunos 2 kilómetros para doblar a la derecha hacia el poblado de San Juan de Jacobo, sobre un terreno seco y polvoso los primeros kilómetros, después el terreno empieza a cambiar conforme vamos avanzando, sobre terreno mas compacto, de color rojizo, empezamos a subir por las faldas de los cerros, camino que conforme avanzamos se va tornando más extremo, la vegetación va cerrando el camino cada vez más, por lo poco transitado, cruzamos el pueblo que se encuentra entre desniveles del terreno, para continuar al siguiente pueblo “Casas Viejas”.

 

Desde una loma divisamos aisladas casas a las orillas de rió presidio, las cuales con la construcción de la presa picachos,  van a quedar sumergido dentro de  el vaso de la presa, ver esta postal de un pueblo que pronto va desaparecer  en las aguas de la presa, me llena de nostalgia y disminuyo la velocidad para grabar en mi memoria esta imagen,  no crean que por la apariencia de un motociclista rudo y aguerrido no hay sentimientos de este tipo,  son los recorridos por estos pueblos que nos transportan  a nuestros orígenes, evocando los pueblos y ranchos donde pasamos la infancia.

 

Continuamos por un sinuoso camino que es un arroyo que desemboca en el rió,  entre frondosos árboles,  el clima se torna mas fresco y un agradable olor de tierra húmeda combinada con la flora de este lugar,  que va a los márgenes del rió, hasta llegar a “Las Iguanas”, aquí nos detenemos a descansar y espera a los que vienen un poco retrazados, aprovechamos para platicar, tomar la foto del recuerdo, platicar con las personas del lugar, regalar algunos dulces a los niños que con el rugir de las motos salen para pregunta “ ¿es carrera? ”;  mientras las mamas desde los portales de las casas se asoman para  ver quien les vino a quitar la tranquilidad del pueblo.

 

 

 

 

 

 

 

Continuamos nuestro recorrido hasta siguiente poblado “Palmillas”, sin  ningún problema  disfrutando de lo accidentado del terreno, que a las faldas de los cerros y siguiendo el cauce del rió, vamos disfrutando de una agradable vista al ir subiendo  la montaña, el terreno es arenoso y resbaloso producido por el deslave  de las ultimas lluvias, por lo que extremamos precauciones,  para continuar hasta el siguiente punto donde nos reagruparíamos en el poblado “El Tiro”, nos detenemos a orillas de el arroyo que pasa por este lugar y  dar un pequeño descanso, después de unos minutos, los que llegamos primero a este lugar empezamos a preocuparnos por la tardanza de algunos compañeros, decidimos  que dos compañeros se regresen,  para ver que pasaba, y bueno, los problemas clásicos en este tipo de aventuras no pueden falta, una pequeña caída sin consecuencia de parte de mi hijo Luís Alonso, producto del cansancio y la mala hidratación, una vaca que se asusto con  el rugir de las motos y trato de embestir a uno de los compañeros, unos que se desviaron del camino,  por lo confuso del camino,  que era por el cause del arroyo, además de pequeños problemas con una moto que se le mojo algún cable, después de superados estos pequeños percances y reagrupados, continuamos nuestra ruta.                                                      

 

La vegetación cerraba cada vez más el camino, se presentaban  más grietas y piedras deslavadas producidas por las fuertes lluvia que habían caído unos días  antes, por el huracán “Lane”, que en el mes de septiembre, alcanzo esta zona del municipio de Concordia, así que teníamos que estar muy pendientes, al ir conduciendo.

 

Nuestra siguiente meta era el pueblo de Zaragoza, y el camino cada vez   mas cerrado y complicado, pero eso no nos desanimaba, se nos presentaron  algunos árboles caídos sobre el camino, lo cual sirvió para poner a prueba nuestra organización,  superamos cada uno de estos obstáculos, utilizando los winches, machetes,  hacha, eslingas  y una motosierra,  hasta llegar a un lugar donde el tronco de un gran árbol  y en subida tapaba por completo el camino,  sin dejar que esto nos desanimara, estudiamos la situación y nos organizamos para empezar a pasar de una en  una cada moto, al principio fue un poco difícil, pero después de pasar la primera moto con la ayuda de todos, unos empujando, otros jalando por otro extremo, y el buen manejo y dominio por parte del conductor, completaba la maniobra, implementamos una mecánica en conjunto, que nos dio resultado;  por supuesto no dejo de pasar algún incidente, como el que la moto del el Dr. Villafuerte se le viniera encima, al momento de querer  cruzar  el enorme tronco,  que no paso a mayores gracias a que estuvimos atentos y se logro desviar la trayectoria de la caída de la moto y de inmediato lo auxiliamos,  no hubo nada que lamentar, pasado el susto, seguimos  pasamos una a una todas las motos.

 

Uno de los grupos  se  quedo  rezagados, arreglando una falla de la moto de Víctor Ramírez el cual transportaba a nuestro “ paramédico” Santos Acosta, ya que se habían quedado atrás por un desperfecto en la suspensión, pero rápidamente fue auxiliado por sus compañeros  Adrián “El Osito”, Carlos González, El mecánico de Yamaha, Edgar Acosta y Guillermo Valades por lo que les dejamos una leyenda sobre el enorme tronco que trozaba el camino, __ “esta cabrón, pero si se puede”, _fue la leyenda sobre el, no tardaron en llegar y se quedaron sorprendidos del tamaño del obstáculo sobre el camino, no estábamos lejos de allí, por lo que nos regresamos para explicarles la forma en la que habíamos cruzado, y rápidamente empezamos a pasar una por una, las motos.

 

 

 

 

 

Tiempo después el comentario de Memo sobre este incidente, me demostró que es en este tipo de aventuras donde los lazos de amistad y solidaridad se hacen más estrechos, el comentario fue sobre la unión, apoyo y compañerismo que todos nos demostramos, para superar cada uno de los problemas que se nos presentaron.                                                                

 

Salvado este obstáculo que pensábamos seria el más difícil,  llegamos al pueblo de Zaragoza,  no sin antes darnos una refrescada al cruzar el arroyo, aprovechamos para descansar, tomarnos un refresco, rellenar de gasolina y platicar con la gente del pueblo, que nos advirtieron que era imposible continuar al siguiente pueblo “Platanar de Los Ontiveros”, porque el camino estaba totalmente cortado por el deslave de un cerro.

 

Después de analizar esto, y tomando en cuenta que regresarnos no era lo que deseábamos, decidimos seguir con la ruta, y afrontar el reto de los lugareños,   “al rato van a estar de regreso”, __nos dijeron; el impulso de aventureros y la emoción de alcanzar el éxito en este reto, nos cargo de energía, y después de reagruparnos y organizarnos, con un grupo de punta al frente de Robert Laffon en su poderosa Brute Force y protegiendo a los mas jóvenes “nuestros hijos” en el medio, y otro grupo de los mas experimentados de  barredora, salimos uno a uno, el terreno, si, cada vez se tornaba mas difícil, pero nada nos detenía, hasta que llegamos al lugar donde efectivamente el camino estaba totalmente cortado, a las faldas de un cerro y un voladero, analizando la situación y tomando en cuenta el tiempo, que ya la tarde empezaba a caer, empezamos a trazar por donde podíamos pasar, las caras de desaliento no faltaron de algunos, pero no teníamos otra opción, “regresar”, ya no figuraba en nuestra mentes, así que con  las palas, cuchillos, algún palo de por ahí,  empezamos a escarbar a la falda del deslave para formar el camino necesario para que cruzaran las cuatris, con la motosierra buscamos un tronco que sirvió de base, sostenida con estacas y piedra, que fuimos rellenando con tierra para formar el camino,  empezaba a caer la tarde, y aquello parecía que no tenia forma, pero entre la vacilada, y la llamada de atención a los que de repente se hacían los disimulados para no trabajar, poco a poco estaba tomando forma lo que seria la continuación del camino.

 

La tarde caía y la luz del día poco a poco se apagaba, cuando intentamos hacer la primera maniobra de cruzar,  fue la moto de Robert Laffon, una de las mas grandes y pesadas, se monto con la pierna derecha sobre el asiento y el cuerpo hacia delante, unos empujando, otros jalando con cuerda por el frente, y en la parte superior, en la falda del cerro, los amigos Víctor y Adrián, buscaron un lugar donde se sentaron como si estuvieran en un sofá de su casa y estar preparados para enganchar la moto de donde se pudiera,  darle un jalón  y enderezarla, ademas de asegurarnos de que no se fuera hacia el fondo del barranco.     

 

Ya en este punto, el más crítico,  el más alto y en curva,  con el voladero a la derecha,  dependía del conductor de terminar la maniobra, echando por completo todo el peso del cuerpo hacia atrás y bajar con cuidado la pendiente, desde luego asegurado siempre con las sogas, sostenidas por los demás.                                                                                                      

 

 

 

 

Bueno, después de los gritos de alegría por haber cruzado la primer cuatri,  y con la euforia de que si  se podía; recordamos lo que la gente del pueblo nos había pronosticado;   los que conformamos el staff de esta travesía, solo nos miramos haciendo la señal de la victoria, ahora si,  una a una fuimos pasando las motos, la mecánica se iba mejorando, cada vez que pasaba una moto, mientras unos conducían, otros jalaban y otros  empujaban, los mas jóvenes nuestros hijos, iban adelantando las motos para  despejar el área, la noche ya había caído y con las luces de las cuatris y una que otra lámpara que traíamos nos iluminábamos, así  pasamos una a una las 25 cuatris  que conformaban el convoy, algunos empezaban a sentir el cansancio, el agua empezaba a escasear, pero teníamos que seguir, darnos ánimos, gracias a Dios el cielo estaba despejado y nos dejaba ver  cantidad de estrellas, que en una ciudad no es posible ver,  ademas la luna de Octubre hizo su aparición y nos iluminaba  la zona.

 

Nuestros amigos Omar y Pablo, camarógrafo y fotógrafo profesionales que nos acompañaban en la expedición no les quedo más, que  reconocer el valor, organización, apoyo, espíritu de aventura y compañerismo que este grupo demostró cuando se trataba de alcanzar el éxito ante los  retos que se nos presentaron.

 

Seguimos a nuestro siguiente punto, Platanar de los Ontiveros,  pensábamos que ya no se presentaría ningún problema,  teníamos que ir con mas cuidado, no faltaron obstáculos pero nada comparados con el anterior, algunos troncos atravesados, una zanja donde estuvieron a punto de caer algunos, una gran piedra atravesada en el camino que tuvimos que remover con la ayuda de todos,  hasta que llegamos a eso de la 9:30  PM , al pueblo, el rugir de las motos, obviamente altero la tranquilidad del lugar, por los que tuvimos que pedir a algunos compañeros que calmaran sus impulsos de gritar y alterar a las personas del lugar, pues no es lo correcto, y lo que menos deseábamos era tener alguna problema con alguien, aprovechamos para comprar agua, y después de  agruparnos, continuar hasta la presa de los Herreros, donde íbamos a acampar, todavía nos faltaban  hora y media de camino, era lo que muchos de mis compañeros no sabían, así que permanecí callado.

 

Tome la punta del convoy, seguido de los mas jóvenes, mi hijo Luís Alonso,  mis sobrinos de cariño Manuel y Juan Luís, seguidos después por Cesar y Kevin Campos, Chris Laffon, seguido por otro grupo mas experimentado comandado por Luís Núñez, Memo Valades y  su tío Julián Sánchez,  Carlos González, Edgar Acosta “el tribi” , Adrián Rebollar  “osito”, los de La Cruz, Rodolfo Tirado, el Dr. Villafuerte, en la parte posterior otro grupo, al frente de Víctor Ramírez y Santos Acosta “ Paramédico”,  Cesar “el cero”, Martín Ortiz, Cesar Campos, Robert Laffon con Omar el camarógrafo, seguido por Alfredo “mecánico”, junto con Pablo nuestro fotógrafo, y mi compadre Manuel Lizarraga.

 

Teníamos ya catorce horas desde que habíamos salido de Mazatlán, el cansancio estaba venciendo a mas de alguno, que  venían ya por inercia sobre la moto, el terreno ya no era tan malo, circulábamos a una velocidad moderada, algunos estuvieron a punto de salirse del camino, de repente nos salieron unas vacas que deambulaban por el camino, y que algunos estuvieron a punto de chocar,  pero el aviso ó la llamada de cuidado de otros, nos alentaba a seguir pa´lante.

 

 

 

La luna nos proporcionaba una buena luz que entre los pinos y encinos de la zona, le daba cierto aire misterioso  y tétrico, a esta zona, mientras la caravana avanzaba poco a poco, hubo momentos  que el rugir de los motores parecía que adormilaba al convoy, nadie hablaba, de vez en cuando mi hijo y mis sobrinos preguntaban, __ ¿Cuánto falta para llegar?                                                                                                                

 

Por fin empezamos a ver unas potentes luces a lo lejos haciendo señales, y el sonido de un potente claxon,  pasamos donde se encuentra la cortina de la presa, y después de bordear el vaso de la presa, entre curvas y hondonadas, llegamos a la parte posterior de la presa, donde se encuentran las ruinas de una casa, nuestro amigo Francisco “panchito-mexicana”, nos estaba esperando, con la comida que habíamos pretendido, que tendríamos a la nuestra llegada a las 4 de la tarde, eran para ese entonces las 11 de la noche.

 

Ya se imaginaran el significado de la palabra “cansancio”,  para cuando por fin llegamos a este punto que era la primera etapa de esta aventura, todos nos dirigíamos a las hieleras con la comida, refrescos y agua.

 

Después de saciar el hambre y sed, todavía nos faltaba montar el campamento, empezamos cada quien a armar las casas de campaña, lo que queríamos era descansar, se quedaría pendiente para otra ocasión, la tertulia que habíamos pensado tendríamos esa noche, alrededor de una fogata.

 

A la mañana siguiente, antes de que los primeros rayos del sol salieran, me levante,  y  empecé a reconocer el lugar, se siente una ligera y fresca  brisa matinal, es muy agradable la sensación de estar aquí entre los cerros, el olor de los pinos,  a la orilla de la presa,  le doy  gracias a Dios, poder estar aquí y admirar la belleza  de este lugar, es muy interesante observar el diseño de la cortina echa por  los españoles, la tranquilidad de el lago que se forma con la presa, es alterada por simpáticas aves, es el momento ideal para preparar una taza de café, me dirijo al lugar de el campamento donde Robert Laffon, ya empieza a atizar a la fogata.

 

 Poco a poco empiezan a salir de sus casas de campaña, y al calor de la fogata nos reunimos, los comentarios no faltan sobre lo ocurrido el día anterior, unos se fueron a explorar la zona, otros a buscar la mejor toma fotográfica, al rato todos estábamos alrededor de la fogata, las platicas, risas y comentarios de lo acontecido el día anterior, no faltaban,  y claro, hasta cierta  preocupación por el riesgo y peligro que corrimos en esta aventura,  que todavía no terminaba.                                                          

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Después de desayunar, empezamos a levantar el campamento, cada quien alistando su cosas, rellenar de gasolina, amarrar aquí, checar llantas, recoger basura y alistarnos para la foto de partida, a orilla del lago de la presa, nuestro siguiente punto era la antigua población de Panuco, antiguo mineral que conserva su estilo colonial de casonas antiguas, a una distancia de 10 km. de bajada, por un camino muy accidentado, y muchas curvas, bajamos a una velocidad controlada, disfrutando de hermosas vistas, el verde de las montañas es único, de diferentes ángulos se empieza a ver las casas con sus rojos tejados y la antigua iglesia de Panuco, es una hermosa postal a las faldas de la Sierra Madre Sinaloense, entramos al pueblo, recorremos sus quebradas calles empedradas que invitan a transportarse en el tiempo, pareciera que el tiempo se ha detenido, llegamos  hasta la plaza, el descanso, la platica, un refresco, la foto, y de nuevo a seguir nuestra ruta, son otros 10 km. hasta la carretera  Mazatlán-Durango, para seguir hasta Concordia, y volver a entrar a El verde, extremando precauciones ya que estamos circulando por la carretera, de ahí,  seguiríamos el mismo camino por donde empezamos, para salir a El Roble, cruzar por Villa Unión, y seguir por los campos agrícolas después de cruzar el rió por el puente, hasta Tecomate de Siqueros y de ahí al pueblo de Miravalles, por donde habíamos empezado esta travesía, ya el reloj marcaba las 3 de la tarde,  en orden  nos dirigimos a  la Marina Mazatlán,  donde tendríamos el convivió de llegada, y nuestras familias, amigos y patrocinadores nos estaban esperando.

 

 

Gracias a Dios, todo salio bien, tuvimos una recepción muy agradable, el cansancio de estos dos días,  pronto se nos olvido, nos despedimos con el propósito de repetir esta aventura para el próximo año.

 

Solo me queda decir que es en este tipo de expediciones donde los lazos de amistad nos unen mas y hacemos nuevos amigos, los que iniciamos y formamos este club podemos sentirnos satisfechos de formar parte de el.

 

 

 

 

 

FULGENCIO R. LOPEZ ZEPEDA. (Ful)